MUY bizarro, de hecho.
No sé por qué, pero presiento que mis próximos posts van a oscilar entre ambas aristas...
Espero equivocarme, aunque lo dudo.
I´m not sure what this could mean
I don´t think you´re what you seem
I do admit to myself that if I hurt someone else
Then I´ll never see just what we´re meant to be
25 de noviembre de 2009
22 de noviembre de 2009
Desde hace unos cuantos días he estado experimentando una serie de sucesos bastante extraordanarios. Sucesos que, lejos de ser desagradables o nocivos para mí, van teniendo por el momento un agradable devenir. Todo esto me descoloca.
Hoy estuve todo el día tratando de ponerle palabras a mi particular estado de ánimo. Lamentablemente, lo único que se me ocurre y que -creo- lo define fielmente es una horrenda y cursi metáfora: me siento en el carrito de la montaña rusa, yendo despacito al comienzo del recorrido, escuchando el crujido lento de las ruedas , y con miedo de mirar para abajo.
Will you follow me down, now?
Hoy estuve todo el día tratando de ponerle palabras a mi particular estado de ánimo. Lamentablemente, lo único que se me ocurre y que -creo- lo define fielmente es una horrenda y cursi metáfora: me siento en el carrito de la montaña rusa, yendo despacito al comienzo del recorrido, escuchando el crujido lento de las ruedas , y con miedo de mirar para abajo.
Will you follow me down, now?
12 de noviembre de 2009
6 de noviembre de 2009
Remember, remember
Remember remember the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot...
Me pasé unos minutos, pero bueno, esta frase estuvo gran parte del día dando vueltas por mi atormentada mente (chan). Pasaron unos minutos, repito, y me resulta inevitable preguntarme si debería pensar lo mismo del seis de noviembre...
Do I see any reason why it should ever be forgot?
No, that would be way too silly.
Cheers.
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot...
Me pasé unos minutos, pero bueno, esta frase estuvo gran parte del día dando vueltas por mi atormentada mente (chan). Pasaron unos minutos, repito, y me resulta inevitable preguntarme si debería pensar lo mismo del seis de noviembre...
Do I see any reason why it should ever be forgot?
No, that would be way too silly.
Cheers.
28 de octubre de 2009
Frugalidades y el equilibrio universal
Encontrábame analizando la posibilidad de un nuevo post -y qué profundo tema tocar- cuando se cortó la luz.
Ya estoy bastante grande como para tenerle miedo a la oscuridad, pero el brusco cambio siempre me paraliza (supongo que no soy la única). Más allá de lo visual, lo que más me "afecta" es el sonido; todo se apaga de golpe, y así me quedo yo, aunque mi mente piensa "Concha, la computadora!". Si estoy en un día emo hasta puedo llegar a hacer, en un fracción de segundo, una analogía entre la muerte de los objetos y nuestro inexorable destino. Afortunadamente, la luz se corta con poca frecuencia, y rara vez coincide con un día bajón.
En fin, hace unos minutos, en la oscuridad de mi habitáculo, logré reconectar mente y cuerpo. Me levanté, apagué (redundante, ¿no?) un par de cosas y fui a buscar una vela. Giré sobre mis talones para agarrar el encendedor con el cual prenderla, cerré los ojos para que la llama no dañara mis frágiles órganos visuales (?), y, cuando los abrí... LA LUZ HABÍA VUELTO. En ese exacto milisegundo.
Así fue como, gracias a esta burda coincidencia, vuelvo a pensar en cuán sabio es el cosmos, y cómo le encanta cagarse de la risa en mi cara.
Ya estoy bastante grande como para tenerle miedo a la oscuridad, pero el brusco cambio siempre me paraliza (supongo que no soy la única). Más allá de lo visual, lo que más me "afecta" es el sonido; todo se apaga de golpe, y así me quedo yo, aunque mi mente piensa "Concha, la computadora!". Si estoy en un día emo hasta puedo llegar a hacer, en un fracción de segundo, una analogía entre la muerte de los objetos y nuestro inexorable destino. Afortunadamente, la luz se corta con poca frecuencia, y rara vez coincide con un día bajón.
En fin, hace unos minutos, en la oscuridad de mi habitáculo, logré reconectar mente y cuerpo. Me levanté, apagué (redundante, ¿no?) un par de cosas y fui a buscar una vela. Giré sobre mis talones para agarrar el encendedor con el cual prenderla, cerré los ojos para que la llama no dañara mis frágiles órganos visuales (?), y, cuando los abrí... LA LUZ HABÍA VUELTO. En ese exacto milisegundo.
Así fue como, gracias a esta burda coincidencia, vuelvo a pensar en cuán sabio es el cosmos, y cómo le encanta cagarse de la risa en mi cara.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)